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lunes, 15 de agosto de 2016

La bipolaridad, un arma de doble filo.

René Baldeón Caicedo tiene 54 años y es bipolar. Con el sudor en su frente y sus chistes René comenta que su enfermedad principal es adquirida, ya que en su juventud consumió varias drogas. Todos los días toma 10 pastillas para controlar sus enfermedades, aparte de la bipolaridad, él tiene inicios de diabetes y problemas de la presión esto se debe al sobrepeso y la mala alimentación que tiene.

-Voy a tomarme mis pastillas de chiquitolina – dice René
-jajajajaja – ríe en grupo la familia

René vive con su madre, su hermana y sus dos sobrinas. Todos los días la convivencia se torne complicada ya que la enfermedad que tiene hace que su ánimo se torne cambiante en segundos. En un momento está feliz, le gusta hacer juego de palabras, pone apodos graciosos a todos y en seguida, a la mínima provocación se comporta de manera agresiva e intransigente. No suele medir sus comentarios y es muy imprudente. Cuando tiene episodios en los que está colérico, frunce el rostro y debido a su sobrepeso suda demasiado, le tiemblan las manos y discute.

-Oye!!! Yo ya compré la cola, pregunta pues - dice René a gritos
- Ya!! Pero cálmate, yo no sabía- con poca paciencia dice su sobrina

A pesar de su actitud su madre, Martha Caicedo lo considera mucho ya que él cuida de ella. Siendo una mujer viuda siente un refugio en su hijo. Ella pide a los miembros de su familia que lo consideren ya que la enfermedad es la que habla y no él. Cuando René grita o se exalta su madre con una paciencia tenaz le encomienda tranquilizarse, en ese momento él reacciona y vuelve a ser el gracioso de siempre.
Karina Baldeón es sobrina de René, a veces ella se fastidia con los comentarios de su tío. Virando los ojos y tomando aire ella piensa y decide soportar ya que a la final no es culpa de él. Carla Salazar la sobrina que vive en la misma casa de él, siente que es difícil la convivencia. Ella es menos paciente, incluso han tenido varias discusiones por su actitud. He podido percibir cierto desagrado contra su tío, cree que es manipulador ya que si no se hace lo que René quiere las peleas salen a flote.  Una de las hermanas de René, Alexandra Baldeón es muy considerada. Dice que es un hombre colaborador y que a pesar de sus malos momentos lo quiere.

-Gordito. por favor ve a abrir la puerta – Yolanda su hermana
-La tuerta ¡¡Ay digo la puerta!! enseguida- René

René tiene dificultadas de encontrar trabaja ya que, si bien es cierto que dan oportunidades a personas con discapacidad, las personas con problemas mentales no son los primeros en la lista. Creen que vamos a hacerles daño por la enfermedad mental y no nos dan la oportunidad y no saben que cuando estamos en control podemos desarrollarnos bien, dice René. Por ello él busca la jubilación, pero se le han presentado varios problemas en el proceso.
Ya que él no trabaja, en el día el lee la Torá en la tarde acompaña a su madre a donde ella necesite. Comenta que está en la radio flacos en un programa donde hablan de problemas mentales. Le gusta ayudar a los jóvenes aconsejándoles que no consuman drogas para que no tengan el mismo problema que él tiene.
A pesar de sus dificultades y actitudes René es querido en su familia, una familia que ha sabido manejar la paciencia de una manera impresionante. Con una sonrisa en el rostro René hace comentarios chistosos y continúa siendo el Tío jodón, como dice Karina. La lucha contra sí mismo es diaria, pero con resignación y fe en dios vive para seguir adelante y ser bueno con su madre.
Es un hombre consiente de su enfermedad, y está decido a seguir adelante. Trata de no tener picos altos o bajos y más que un fastidio quiere ser una ayuda para su familia. Admiro mucho la forma de enfrentar su realidad y a pesar de sus malos momentos es un hombre carismático y sobre todo muy chistoso. La bipolaridad lo limita, pero con su actitud positiva continúa luchando.

Compartiendo con los más pequeños de Tepeyac.


Uno de los grupos dirigidos por Sandy Chávez de vinculación con la sociedad, fue asignado a Tepeyac ubicado en el barrio Santos Pamba. Todos los sábados desde las 9 de la mañana hasta las 12 del día, los chicos de la FACSO dan talleres a niños de entre 5 a 12 años. Los estudiantes comienzan la mañana con una dinámica y dedican una hora a jugar y divertirse con los pequeños, luego continúan con las charlas de género, sexo y embarazo a temprana edad.

Luis Calo es el coordinador del grupo de vinculación I y II del sector de Tepeyac. Él dice que el fin de este proyecto es dar charlas sobre distintos temas de interés social y realizar productos comunicacionales con los niños para posteriormente exponerlos ante los moradores del sector.  Se hace uso del cine foro, radio parlante y los relatos de vida por medio de esto se realiza el trabajo etnográfico que será presentado el 6 de agosto.

Luis Calo es el coordinador del grupo de vinculación I y II del sector de Tepeyac. Él dice que el fin de este proyecto es dar charlas sobre distintos temas de interés social y realizar productos comunicacionales con los niños para posteriormente exponerlos ante los moradores del sector.  Se hace uso del cine foro, radio parlante y los relatos de vida por medio de esto se realiza el trabajo etnográfico que será presentado el 6 de agosto.

José el director de la escuela está feliz con esta iniciativa y dice que sería bueno dirigir estos talleres no solo a los niños sino también a los padres de familia y a los docentes de la escuela. Espera que estas actividades no se realicen solo por una temporada. 

Los niños han llegado a entablar relaciones cercanas con los estudiantes de la central. Ventajosamente se han visto cambios de actitud, aunque también hay pequeños que necesitan de más atención ya que presentan actitudes un poco conflictivas. Ante esta situación los chicos de la FACSO han sabido reacciona, enseñando a los pequeños que la violencia no es la manera correcta de actuar. 

Mirian tiene 9 años y dice que le gusta los talleres ya que se han divertido, jugado y han aprendido, comenta que los chicos se portan bien con ellos. Elizabeth es su prima y tiene 8 años, ella también está satisfecha con todas las actividades que los chicos han realizado. Anahí de nueve años es un poco más expresiva y dice que las actividades son divertidas.

Los niños de Tepeyac tanto como los chicos de la FACSO han aprendido los unos de los otros. Al compartir momentos de juegos y diversión de alguna manera hacen que los niños olviden lo que viven día a día en sus hogares, de la misma forma, los chicos de la FACSO conciencian sobre las realidades del país. Es bueno fomentar este tipo de proyectos ya que la integración con los sectores más vulnerables puede producir cambios positivos.

Escrito por Carla Hidalgo